La Rosa de Besullo

miércoles, abril 27, 2005

MI VIAJE A CUBA ( I PARTE )

La fecha de mi viaje se iba acercando, me sentía increíblemente tranquila. Cuando pensaba en el viaje, no sentía ansiedad como en otras ocasiones, ni me ponía nerviosa. Si algún pensamiento negativo venía a mi mente, lo borraba inmediatamente, y procuraba imaginarme sentada en el avión tranquila y feliz, tal y como alguno de vosotros me aconsejó.

Estaba muy contenta; por un lado iba a conocer a esa otra parte de la familia, que mi madre me enseñó a querer en la distancia. Por otro era un reto para mí, superar la fobia al avión, ese miedo que tanto te limita.

En el aeropuerto mi marido estaba un poco preocupado, no sabía como iba a reaccionar cuando subiera al avión. Yo estaba muy segura de mi misma, escribí todas las sensaciones esperando la hora de embarque, todas eran positivas, no voy a detallarlas porque resultaría aburrido.

Cuando subimos al avión seguía tranquila, me pareció muy grande, era un Airbus con cavidad para 500 pasajeros. Yo iba sentada en la ventanilla justo al lado de un ala, me sentí tal y como me había imaginado días antes, feliz y relajada. Casi no recordaba como eran por dentro los aviones después de tantos años sin subir.

Enseguida el avión empezó a rodar despacio por la pista, para colocarse en la de despegue. El comandante nos habló: dijo que volaríamos en dirección a Portugal, para salir al Océano Atlántico.

Una vez colocado en la pista de despegue rodando a gran velocidad empezó a elevarse. Sentí un pequeño cosquilleo en la tripa, pero nada importante, miré por la ventanilla y en pocos minutos ya quedaban abajo las casas, las montañas nevadas de alguna sierra, una vista aérea de gran belleza se desplegó ante mis ojos.

Seguimos elevándonos tomando cada vez más altura, atravesando las nubes, el ala del avión las va cortando como si fueran algodones. El cielo se ve limpio de un azul intenso.
No puedo evitar acordarme de mi madre, pensé lo mucho que a ella le hubiera gustado hacer este viaje, pero creo que estará feliz con que yo lo haga por ella.

Cuando no hay nubes se ve el océano y las islas Azores. En el monitor del avión va saliendo los datos sobre la velocidad que volamos, la altura, la temperatura y los lugares por donde pasamos.

Durante el viaje, entablamos conversación con la gente cercana a nuestros asientos, una pareja de Asturias, otra de peruanos, dos parejas de Portugal, con las que nos entendíamos muy bien, y que luego coincidimos en una excursión.

Me dió tiempo a leer, a jugar a las 4 en raya con mi marido, dormir, comer etc. estuve muy entretenida. Fueron 10 horas intensas con algunas turbulencias, que no me asustaron, sabía que eran normales en un viaje tan largo.

Los paisajes entre nubes con diferentes formas y colores eran bellísimos, desconocidos totalmente para mi, me sentía como en otro mundo, flotando entre nubes. No me podía creer que estaba en el aire y que ya podría volver ha hacerlo en cualquier momento.

Cuando el avión empezó a descender para aterrizar, los colores del mar caribe se veían con gran nitidez, una gama de azules y verdes turquesa contrastaban con la tierra roja y fértil de la isla.
En el descenso, que fue un poco brusco, me dolió bastante el oído derecho fue un poco desagradable, pero enseguida se me pasó. El aterrizaje fue bueno y de día. Ya estaba en el aeropuerto de La Habana lleno de banderas multicolores de todos los países.





Gracias a:
Anja Stern

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